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jueves, 21 de abril de 2016

Programas subversivos: “Hacerlos efectivos”, nunca eliminarlos

 Pr

  Jorge Wejebe Cobo
En una conferencia de prensa  del  secretario de Estado   John Kerry durante su visita  a  La Habana el 14 de agosto de 2015  para reabrir  la embajada de su país, evadió abordar directamente  el cese o regulación de las acciones subversivos.  
También  en mayo del 2005 la secretaria de Estado Adjunta para el Hemisferio Occidental, Roberta Jacobson  quien encabezó la delegación de su país en las conversaciones con Cuba,  expresó al respecto:  "Los programas han cambiado con el tiempo, desde que comenzaron en 1996. No puedo decir qué cambios experimentarán en el futuro, pero estamos buscando constantemente la forma de hacerlos efectivos “
 Los esquemas mencionadas por la Jacobson, se  mantienen  inalterables desde la aprobación de  la Ley  Helms Burton en 1996, iniciativa legislativa  que  proporcionó amparo legal a las operaciones clandestinas de subversión y desestabilización contra Cuba que solían proyectarse secretamente principalmente por las organizaciones de inteligencia de ese país por ser  flagrantes violaciones  del derecho internacional que rigen las relaciones entre naciones.
Esta legislación más conocida por  sus medidas extra- territoriales  para estrangular económicamente a la Isla en su comercio mundial, también incluyen  esos  programas  que el Dpto. de Estado   trata  “hacer efectivos”   en su  acápite 109  donde se  faculta al gobierno distribuir el dinero  que libera los  Comités de Asignaciones del Senado y la Cámara de Representantes a través de la la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional USAID.
 Para el cumplimiento de ese mandato desde entonces la USAID  gastó 260  millones de dólares  en apoyar y mantener a los mercenarios internos a un ritmo de más de 20 millones anuales, incluyendo la última partida de  2016, “ para fomentar  la transición a la democracia” y el apoyo a los  grupos contrarrevolucionarios en la Isla .
Este flujo financiero ha sobrevivido a supervisiones oficiales de la administración norteamericana que arrojan como resultados  corrupción y  malos manejos en la utilización del dinero de los contribuyentes.
A mediados de 2014, la agencia de noticias estadounidense Associated Press (AP), reveló  programas de la USAID  para  “identificar actores de un potencial cambio social”, desde el año 2009 basado en las nuevas tecnologías y las redes sociales, sin repercusión alguna en la sociedad cubana  y con un derroche  de millones de dólares.
Estas iniciativas efectuadas también en los mandatos  del Presidente Obama, incluyó el envío de emisarios extranjeros al país para trabajar en universidades y  sectores juveniles para  la puesta a punto de una supuesta organización vinculadas por  Intenet y las redes sociales, dirigida y estimulada por las agencias y servicios especiales norteamericanos.
Otra fuente de agresiones al país contemplada en la Helm Burton  es la Oficina de Transmisiones a Cuba relacionada con la llamada Radio y TV Martí, que gasta cerca de 30 millones de dólares anualmente en propaganda subversivas basados en unos medios que  tienen pocos  seguidores en el país y  que solo se mantiene por  los sectores de extrema derecha en el gobierno opuestos a los cambios de la administración sobre Cuba y  para  perpetuar  la corrupción de la mafia cubano americana.
Un  punto culminante de estas operaciones clandestinas fue el descubrimiento y  detención del norteamericano  Alan Gross, contratado por la USAI y condenado a 15 años de prisión en el 2011 y liberados como parte de los acuerdos del 17 de diciembre de 2014  y, que incluyó también el regreso a la patria de los Cinco Héroes .
Parecía que después de estos pasos Washington  revisitaría esa estrategia fallida, pero en enero del presente año el Departamento de Estado publicó  una nueva convocatoria para desarrollar sus “programas de derechos humanos en Cuba” para apoyo logístico y respaldo mediático a los grupúsculos contrarrevolucionarios en la Isla..
 Pero todavía el presidente Obama  tenía una oportunidad única en su reciente visita a la isla para por lo menos dar alguna señal de que su política no tendrá una cara oculta comprometida con  los tradicionales planes desestabilizadores del pasado  pero  desaprovechó el momento.
 En  sus declaraciones y en especia durante l el discurso que pronunció ante representantes de  la sociedad civil cubana en el Teatro Nacional Alicia Alonso, evadió dar disculpa por la política agresiva contra la Isla de sus antecesores, lo que le hubiera dado una magnitud ética a su legado sobre Cuba y en su lugar realizó una disertación principalmente  con el mensaje del cambio  en el país hacia el modelo estadounidense y reiteró, y  al tomar deseos por realidad,  definió como seguros autores de la reconstrucción capitalista a los sectores emergentes de negocios privados, en especial y  a los que llamó   “jóvenes emprendedores” en esos sectores.
Al respecto  el intelectual cubano Rafael Hernández valoró la intervención  con razón  “una joya de orfebrería política, que debería estudiarse en las facultades de comunicación y las escuelas del Partido”
Solo le agregaría  a la consideración del destacado  investigador  que el estudio a que convoca  podría arrojar como una de las  primeras conclusiones que el texto  es una  actualización  del  curso de la  guerra cultural sobre la sociedad cubana, a un nivel superior de los tradicionales y demasiados visibles   programas de apoyo a la supuesta oposición interna beneficiada por la mencionada  Ley Helms Burton.
También el mandatario en sus palabras anticipa  cambios de táctica  hacia una mayor acción integrada por llegar a amplios sectores de la sociedad cubana facilitada principalmente por la mayor presencia diplomática estadounidense en la Isla y el incremento de todo tipo de intercambio entre ambos países, aunque  mientras tanto poco realice La Casa Blanca por eliminar el bloqueo.
Quizás  algunos veteranos diplomáticos estadounidenses en La Habana al reflexionar sobre las nuevas posibilidades para su trabajo recordarán los  encuentros con unos pocos supuestos disidentes en la antigua Sección de Intereses como una pedida de tiempo y recursos, en las que los brindis, las cenas y las entregas de dinero, paraguas, radios, computadoras, memorias flash, entre otros artilugios, se convertían en una arrebatiña entre esos originales invitados acostumbrados a recibir el pago por servicios como establecen los añejos programas subversivos que no obstante  la actual administración estadounidense mantendrá.
  

martes, 19 de abril de 2016

El legado de Willy Brand y Obama


Jorge Wejebe Cobo

Después de la visita a La Habana del presidente Barack Obama, se analiza su falta de condena por injustas e inhumanas de más de medio siglo de políticas estadounidenses de bloqueo y agresiones de todo tipo a su pequeño vecino.

El  mandatario reconoce que las medidas punitivas no  dieron el  resultado esperado, lo que puede interpretarse como que los miles de muertos, las miserias y privaciones que padeció y padece el pueblo cubano no fueron las suficientes, por lo que en esos términos, era de esperar que de producirse en el pasado un baño de sangre, con la intervención de EEUU o una hambruna generalizada que acabara con la Revolución, este sería un curso de acción ideal para alcanzar el mismo objetivo en que hoy  persiste  la Casa Blanca pero por otras vías.

La actuación del canciller alemán Willy Brand en los años de 1970, es una referencia útil para incorporar al análisis de esa falta de mirada crítica al pasado desde la ética de Obama, aunque por supuesto sin hacer comparaciones difíciles de igualar en contextos muy diferentes, pero válidas por el legado moral del mandatario alemán que intentó cambiar la política de su época.          

Era el 7 de diciembre de 1970  y la capital polaca se presentaba con un día frío y lluvioso para acoger al Canciller de Alemania Occidental el socialdemócrata Willy Brand, primer mandatario germano que visitaba ese país, entonces miembro de la comunidad socialista en un gesto de reconciliación, inusitado para aquellos años de Guerra Fría y que al parecer  fue asumido de forma autónoma por la RFA frente  a su principal aliado, Estados Unidos

Pero esa visita también tendría un legado histórico. La prensa reportó que Brand vistiendo un  abrigo  negro subió lentamente los escalones del monumento en memoria a las víctimas del infame guetto donde fueron masacrados miles de polacos por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial y en un gesto inesperado se arrodilló sobre lo escalones mojados frente al bajorrelieve de la obra.

La imagen le dio la vuelta al mundo con su fuerte carga de significado  de que Alemania pedía perdón por el genocidio y crímenes cometidos sobre millones de personas en su nombre durante la guerra, aunque el propio Brand fue un luchador anti fascista, sin ninguna responsabilidad con el régimen nazi.

También el hecho fue un intento de iniciar unas relaciones de entendimiento y de dialogo entre el entonces Campo Socialista presidido por la URSS y Occidente bajo la conducción de EEUU.

Cuando fue interrogado el canciller  negó que su acción fuera una escenificación, ni respondiera a una campaña mediática para ganar espacio político en Europa Oriental.

El Canciller Willy Brand fue laureado con el Premio Nobel de la Paz, por todas sus acciones de entendimiento entre los dos bloques enfrentados en Europa y reconocer que su país no tenía ninguna reclamación que hacer a las fronteras de pos guerra.

También  visitó a la República Democrática Alemania  y  a la URSS  donde aseguró que nunca más Alemania atacaría a ese país, ni iniciaría ninguna agresión a sus estados vecinos.

Su política de apertura, no obstante, levantó una fuerte resistencia en los sectores derechistas de su país y en Europa, además de no ser vista con mucha simpatía por la Casa Blanca.

Para la década de 1970 la CIA tenía como agencias dependientes a los servicios secretos de Europa Occidental dirigidos a mantener bajo control los movimientos progresistas y disidentes de los intereses norteamericanos en la región y esperaba que Alemania Occidental fuera  un  aliado complaciente también en materia de política exterior.

Pero  irónicamente el fin de la carrera política de Willy Brand, por lo menos aparentemente, tuvo que ver con una chapucería de la inteligencia de la RDA, la Stassi, cuando en 1974, el contraespionaje de la RFA descubrió que Günther Guillaume, uno de los principales asesor del Canciller, era un espía de Alemania Oriental, por lo que el mandatario tuvo que renunciar bajo un fuerte escándalo estimulado y amplificado por sus oponentes y nunca más su política e iniciativas de cambios, aperturas y distensión fue asumida por sus sustitutos.

lunes, 28 de marzo de 2016

Sobre las lecciones de Obama ante la sociedad civil cubana

Por: Rafael Hernández

La intervención del presidente Obama ante una representación de la sociedad civil cubana, especialmente seleccionada e invitada, que vimos por televisión, es una joya de orfebrería política, que debería estudiarse en las facultades de comunicación y las escuelas del Partido. Sus frases no parecen haber sido bordadas por expertos y hábilmente leídas en un teleprompter, sino estar saliendo de su corazón. Esta pieza de oratoria, su puesta en escena y su perfecta interpretación la hacen parecer realmente una conversación, no un documento cargado de tesis de principio a fin.

Comento algunas de estas tesis y su brillante manejo discursivo, a partir de la lógica con que el Presidente ha construido la visión de nuestra realidad y la de Estados Unidos, así como de su tono directo. Mis modestos comentarios no pretenden ser el espejo de la sociedad civil cubana, sino apenas una reflexión crítica sobre el sentido común, el de Obama y el de esa sociedad, reconociéndola en su heterogeneidad, vibrante y politizada, no satisfecha con monólogos, por muy bien armados y carismáticos, sino con el diálogo real entre una diversidad de ciudadanos, ya que son mucho más que dos. Lo hago en un espíritu de debate, no solo por la invitación del presidente Obama a una discusión que “es buena y saludable”, sino porque ese debate se ha legitimado entre nosotros desde hace tiempo, como parte de una libertad de expresión que la sociedad civil se ha ganado por sí misma, más allá de estridencias y chancleteo, sin esperar dones de lo alto o de benefactores poderosos de afuera.

1. “Debemos dejarlo todo atrás.”

Desde su primer discurso, en la Cumbre de Puerto España (2009), el presidente Obama ha insistido en no ser responsable de la guerra que EE.UU. ha mantenido contra Cuba, porque todo eso pasó “antes de nacer” él. Con ese giro personal, soslaya lidiar con el legado en el uso de la fuerza de EE.UU. hacia Cuba en los últimos 150 años. Hoy nos dice que su mensaje es “un saludo de paz”, y que mejor sellamos ese pasado. Siempre que se trate de mirar adelante, hagámoslo. Sin embargo, a renglón seguido de este introito con rosa blanca, le pasa la cuenta a la revolución por el dolor y el sufrimiento del pueblo cubano, y despacha ese periodo como “una aberración” en la historia de las relaciones bilaterales.

Si en lugar de dejar atrás el pasado, queremos reexaminarlo de manera ecuánime, y verlo en toda su complejidad, sin espejuelos ideológicos ni frases diplomáticas, no ayuda evocarlo como si fuera The Pérez Family, aquella película con Alfred Molina y Marisa Tomei. La normalización se inicia del lado de EE.UU., no por su infinita benevolencia, sino porque es en sus manos donde ha estado la decisión de cambiar las cosas. Mirándola de cerca, la recapacitación de Obama y su desacuerdo con la política de EE.UU. durante todo ese mismo periodo “aberrante” consiste en que “no estaba funcionando”, porque no logró su objetivo: derrocar el socialismo cubano por la fuerza y el aislamiento. Su mérito consiste en haberlo declarado desde Puerto España, y proclamar ahora “el coraje de reconocerlo”, aunque se trate de una política que el resto del mundo comparte hace más de veinte años.

En ese discurso caracterizado por la franqueza, sin embargo, no dice ni una sola vez que además de errónea, esa política fue contraproducente, porque no solo atropelló el bienestar del pueblo y la soberanía cubanas, sino impuso la necesidad de armarse hasta los dientes, y condujo a la maldita situación de una fortaleza sitiada, y de un estado de seguridad nacional cuyas consecuencias económicas y políticas aún estamos pagando. No es posible desconocer que ese ciudadano norteamericano elocuente y sin pelos en la lengua, que reclama decirnos lo que piensa, es también el Presidente de los EE.UU. Con esa misma franqueza, podría haberle entrado al tema con la manga al codo, reconociendo el papel del Estado norteamericano no solo en los costos del pueblo, sino en nuestros problemas actuales, y dándonos un ejemplo de voluntad para decirlo todo, sin cortapisas, si queremos llegar realmente al fondo de las cosas, ahora mismo y en el futuro.

2. “Gracias a las virtudes de un sistema democrático y respetuoso de la libertad de los individuos, EE.UU. es el país de las oportunidades, donde el hijo de un inmigrante africano y una blanca madre soltera pudo llegar a ser presidente”.

Este notable discurso nos conduce a menudo por caminos clásicos como el del sueño americano, con una maestría narrativa propia de Steven Spielberg, que habría envidiado entre nosotros el gran Félix B. Caignet. Aunque se niega, con razón, a quedar atrapado por la historia, Obama termina dándonos su propio relato de las cosas que han pasado no solo aquí, sino allá. En una de sus tesis centrales, afirma que la justicia social alcanzada por ellos se debe precisamente al sistema democrático adoptado por los padres fundadores.

El año próximo se cumplen 150 años del fin de la Guerra civil, que dividió el Norte y el Sur de esa gran nación, en el enfrentamiento más terrible, en términos materiales y humanos, que hayan sufrido los EE.UU., sumando todas las guerras en que ha participado. Si la democracia hubiera bastado para resolver el problema de la esclavitud, no hubiera sido necesaria aquella guerra atroz, provocada por el alzamiento de la tercera parte del país en contra del poder legítimo, democráticamente electo, y que costó 750 mil muertos, medio millón de heridos, 40% del Sur destruido, propiedades perdidas para siempre por los sureños derrotados, un presidente Lincoln vilipendiado y finalmente asesinado, solo para abolirla.

Un siglo después de esa terrible Guerra civil, al lado de la cual nuestra revolución, con todos sus costos humanos y familiares es un paseo por el campo, todavía la mamá de Obama tuvo que irse con su familia a criarlo en un estado tan próximo como Hawai, donde su hijo mulato pudo crecer rodeado de menos discriminación rampante que en los EE.UU. continentales –como él mismo nos recuerda en su discurso–. Todavía hoy, como demuestran historiadores y sociólogos norteamericanos, las heridas de aquella conflagración no han cerrado del todo, y las causas estructurales de la desigualdad racial y la violencia asociada no logran rebasarse. Si Martin Luther King Jr. y muchos norteamericanos, de todos los colores, así como nosotros en Cuba, celebramos el triunfo de un candidato negro en las elecciones de 2008, también sabemos que con eso no basta para que un sistema político se haga más democrático –ni allá ni en ninguna parte.

En cuanto al pluralismo del sistema, suena como un wishful thinking, o una buena idea, que un candidato socialdemócrata hiciera campaña y llegara hasta el final con alguna visibilidad, como una tercera vía en el marco de hierro bipartidista de los EE.UU., en lugar de verse forzado a un Partido Demócrata que abomina, para tener algún chance de participar, en ese bicentenario sistema político estadounidense, al cual José Martí le dedicó cientos de páginas, que leemos poco y conocemos menos de lo que deberíamos.

3. “El socialismo tiene sus cosas buenas, como la salud y la educación (aunque le falta los derechos ciudadanos y las libertades que tienen los EE.UU.)”.

Gracias. Pero es que eso de la salud y la educación lo dice todo el mundo. En rigor, la cuestión de contrastar los atributos de nuestros dos sistemas requiere ponerlos en un contexto mayor. Antes de compararlo con Cuba, habría que poner al sistema norteamericano al lado de otras economías de mercado y democracias liberales del mundo. ¿Alguien más tiene uno igual? Lo que hay que explicar es por qué esa democracia basada en valores universales, donde todo se alcanza, no ha podido conseguir un sistema nacional de salud, ni siquiera uno tan incompleto como el proyecto original del Obamacare. ¿Cómo se explica que la educación pública, que no es un invento comunista, ha funcionado en muchos países europeos, mientras en EE.UU. tiene índices tan pobres?


El hermano Obama

Por: Fidel Castro Ruz

Los reyes de España nos trajeron a los conquistadores y dueños, cuyas huellas quedaron en los hatos circulares de tierra asignados a los buscadores de oro en las arenas de los ríos, una forma abusiva y bochornosa de explotación cuyos vestigios se pueden divisar desde el aire en muchos lugares del país.

El turismo hoy, en gran parte, consiste en mostrar las delicias de los paisajes y saborear las exquisiteces alimentarias de nuestros mares, y siempre que se comparta con el capital privado de las grandes corporaciones extranjeras, cuyas ganancias si no alcanzan los miles de millones de dólares per cápita no son dignas de atención alguna.

Ya que me vi obligado a mencionar el tema, debo añadir, principalmente para los jóvenes, que pocas personas se percatan de la importancia de tal condición en este momento singular de la historia humana. No diré que el tiempo se ha perdido, pero no vacilo en afirmar que no estamos suficientemente informados, ni ustedes ni nosotros, de los conocimientos y las conciencias que debiéramos tener para enfrentar las realidades que nos desafían. Lo primero a tomar en cuenta es que nuestras vidas son una fracción histórica de segundo, que hay que compartir además con las necesidades vitales de todo ser humano. Una de las características de este es la tendencia a la sobrevaloración de su papel, lo cual contrasta por otro lado con el número extraordinario de personas que encarnan los sueños más elevados.

Nadie, sin embargo, es bueno o es malo por sí mismo. Ninguno de nosotros está diseñado para el papel que debe asumir en la sociedad revolucionaria. En parte, los cubanos tuvimos el privilegio de contar con el ejemplo de José Martí. Me pregunto incluso si tenía que caer o no en Dos Ríos, cuando dijo “para mí es hora”, y cargó contra las fuerzas españolas atrincheradas en una sólida línea de fuego. No quería regresar a Estados Unidos y no había quién lo hiciera regresar. Alguien arrancó algunas hojas de su diario. ¿Quién cargó con esa pérfida culpa, que fue sin duda obra de algún intrigante inescrupuloso? Se conocen diferencias entre los Jefes, pero jamás indisciplinas. “Quien intente apropiarse de Cuba recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la lucha”, declaró el glorioso líder negro Antonio Maceo. Se reconoce igualmente en Máximo Gómez, el jefe militar más disciplinado y discreto de nuestra historia.

Mirándolo desde otro ángulo, cómo no admirarse de la indignación de Bonifacio Byrne cuando, desde la distante embarcación que lo traía de regreso a Cuba, al divisar otra bandera junto a la de la estrella solitaria, declaró: “Mi bandera es aquella que no ha sido jamás mercenaria…”, para añadir de inmediato una de las más bellas frases que escuché nunca: “Si deshecha en menudos pedazos llega a ser mi bandera algún día… ¡nuestros muertos alzando los brazos la sabrán defender todavía!…”. Tampoco olvidaré las encendidas palabras de Camilo Cienfuegos aquella noche, cuando a varias decenas de metros bazucas y ametralladoras de origen norteamericano, en manos contrarrevolucionarias, apuntaban hacia la terraza donde estábamos parados. Obama había nacido en agosto de 1961, como él mismo explicó. Más de medio siglo transcurriría desde aquel momento.

Veamos sin embargo cómo piensa hoy nuestro ilustre visitante:

“Vine aquí para dejar atrás los últimos vestigios de la guerra fría en las Américas. Vine aquí extendiendo la mano de amistad al pueblo cubano”.

De inmediato un diluvio de conceptos, enteramente novedosos para la mayoría de nosotros:

“Ambos vivimos en un nuevo mundo colonizado por europeos”. Prosiguió el Presidente norteamericano. “Cuba, al igual que Estados Unidos, fue constituida por esclavos traídos de África; al igual que Estados Unidos, el pueblo cubano tiene herencias en esclavos y esclavistas”.

Las poblaciones nativas no existen para nada en la mente de Obama. Tampoco dice que la discriminación racial fue barrida por la Revolución; que el retiro y el salario de todos los cubanos fueron decretados por esta antes de que el señor Barack Obama cumpliera 10 años. La odiosa costumbre burguesa y racista de contratar esbirros para que los ciudadanos negros fuesen expulsados de centros de recreación fue barrida por la Revolución Cubana. Esta pasaría a la historia por la batalla que libró en Angola contra el apartheid, poniendo fin a la presencia de armas nucleares en un continente de más de mil millones de habitantes. No era ese el objetivo de nuestra solidaridad, sino ayudar a los pueblos de Angola, Mozambique, Guinea Bissau y otros del dominio colonial fascista de Portugal.

En 1961, apenas dos años y tres meses después del Triunfo de la Revolución, una fuerza mercenaria con cañones e infantería blindada, equipada con aviones, fue entrenada y acompañada por buques de guerra y portaviones de Estados Unidos, atacando por sorpresa a nuestro país. Nada podrá justificar aquel alevoso ataque que costó a nuestro país cientos de bajas entre muertos y heridos. De la brigada de asalto proyanki, en ninguna parte consta que se hubiese podido evacuar un solo mercenario. Aviones yankis de combate fueron presentados ante Naciones Unidas como equipos cubanos sublevados.

Es de sobra conocida la experiencia militar y el poderío de ese país. En África creyeron igualmente que la Cuba revolucionaria sería puesta fácilmente fuera de combate. El ataque por el Sur de Angola por parte de las brigadas motorizadas de Sudáfrica racista los lleva hasta las proximidades de Luanda, la capital de este país. Ahí se inicia una lucha que se prolongó no menos de 15 años. No hablaría siquiera de esto, a menos que tuviera el deber elemental de responder al discurso de Obama en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso.

No intentaré tampoco dar detalles, solo enfatizar que allí se escribió una página honrosa de la lucha por la liberación del ser humano. De cierta forma yo deseaba que la conducta de Obama fuese correcta. Su origen humilde y su inteligencia natural eran evidentes. Mandela estaba preso de por vida y se había convertido en un gigante de la lucha por la dignidad humana. Un día llegó a mis manos una copia del libro en que se narra parte de la vida de Mandela y ¡oh, sorpresa!: estaba prologado por Barack Obama. Lo ojeé rápidamente. Era increíble el tamaño de la minúscula letra de Mandela precisando datos. Vale la pena haber conocido hombres como aquel.

Sobre el episodio de Sudáfrica debo señalar otra experiencia. Yo estaba realmente interesado en conocer más detalles sobre la forma en que los sudafricanos habían adquirido las armas nucleares. Solo tenía la información muy precisa de que no pasaban de 10 o 12 bombas. Una fuente segura sería el profesor e investigador Piero Gleijeses, quien había redactado el texto de “Misiones en conflicto: La Habana, Washington y África 1959-1976”; un trabajo excelente. Yo sabía que él era la fuente más segura de lo ocurrido y así se lo comuniqué; me respondió que él no había hablado más del asunto, porque en el texto había respondido a las preguntas del compañero Jorge Risquet, quien había sido embajador o colaborador cubano en Angola, muy amigo suyo. Localicé a Risquet; ya en otras importantes ocupaciones estaba terminando un curso del que le faltaban varias semanas. Esa tarea coincidió con un viaje bastante reciente de Piero a nuestro país; le había advertido a este que Risquet tenía ya algunos años y su salud no era óptima. A los pocos días ocurrió lo que yo temía. Risquet empeoró y falleció. Cuando Piero llegó no había nada que hacer excepto promesas, pero ya yo había logrado información sobre lo que se relacionaba con esa arma y la ayuda que Sudáfrica racista había recibido de Reagan e Israel.

No sé qué tendrá que decir ahora Obama sobre esta historia. Ignoro qué sabía o no, aunque es muy dudoso que no supiera absolutamente nada. Mi modesta sugerencia es que reflexione y no trate ahora de elaborar teorías sobre la política cubana.

Hay una cuestión importante:

Obama pronunció un discurso en el que utiliza las palabras más almibaradas para expresar: “Es hora ya de olvidarnos del pasado, dejemos el pasado, miremos el futuro, mirémoslo juntos, un futuro de esperanza. Y no va a ser fácil, va a haber retos, y a esos vamos a darle tiempo; pero mi estadía aquí me da más esperanzas de lo que podemos hacer juntos como amigos, como familia, como vecinos, juntos”.

Se supone que cada uno de nosotros corría el riesgo de un infarto al escuchar estas palabras del Presidente de Estados Unidos. Tras un bloqueo despiadado que ha durado ya casi 60 años, ¿y los que han muerto en los ataques mercenarios a barcos y puertos cubanos, un avión de línea repleto de pasajeros hecho estallar en pleno vuelo, invasiones mercenarias, múltiples actos de violencia y de fuerza?

Nadie se haga la ilusión de que el pueblo de este noble y abnegado país renunciará a la gloria y los derechos, y a la riqueza espiritual que ha ganado con el desarrollo de la educación, la ciencia y la cultura.

Advierto además que somos capaces de producir los alimentos y las riquezas materiales que necesitamos con el esfuerzo y la inteligencia de nuestro pueblo. No necesitamos que el imperio nos regale nada. Nuestros esfuerzos serán legales y pacíficos, porque es nuestro compromiso con la paz y la fraternidad de todos los seres humanos que vivimos en este planeta.



Fidel Castro Ruz
Marzo 27 de
10 y 25 p.m.


miércoles, 23 de marzo de 2016

Lo que Obama no dijo

  Por Arthur González

Nadie puede dudar de la inteligencia, carisma y habilidad política del presidente Barack Obama, algo demostrado en sus intervenciones públicas en La Habana.

Entrenado para contiendas políticas, sabe cómo ganarse la simpatía de la audiencia y para eso su equipo de trabajo prepara los discursos para acaparar la atención del auditorio.

En sus palabras al pueblo cubano el 23.03.2016 en el Gran Teatro Alicia Alonso, fue preciso al señalar: “los Estados Unidos no tienen ni la capacidad ni la intensión de cambiar a Cuba, cada pueblo debe hacerlo por sí mismo”. Sin embargo, las acciones cotidianas que lleva a cabo confirman que mintió.

Desde que asumió la presidencia, Obama aprueba anualmente 20 millones de dólares para programas subversivos, con el propósito de desmontar el sistema socialista que tanto aborrecen; mantiene activas la radio y la TV Martí para influenciar ideológicamente a los cubanos; orienta y financia a la contrarrevolución interna en actos provocativos, y se fortalecen las campañas de que Cuba “viola” los derechos humanos.

De conjunto con ciertas instituciones en la Isla, trabaja en la preparación de jóvenes emprendedores para que comprendan que ser un trabajador no estatal resulta mucho más beneficioso económicamente y por tanto deben separarse del Estado si desean prosperar.

Todo esto es inmiscuirse en los asuntos internos de Cuba de forma abierta y violatoria de las leyes internacionales, con la malsana intensión de logar su deseado cambio.

En este mismo discurso reafirmó lo dicho desde el 17.12.2014, que, “con la vieja política hacia Cuba, Estados Unidos no logró lo que deseaba”, entiéndase derrotar a la Revolución, y por tanto había que cambiar de táctica.

No es aceptable que ante una representación de la sociedad civil cubana afirme que su país no tiene ni la capacidad ni la intensión de cambiar a Cuba; todo es parte del encantamiento que pretendió trasladar al pueblo.

Volvió pedir que olviden el pasado, “pues perdonar y reconciliarse es el inicio del futuro”.
Pero a Obama en su discurso se le olvidó pedirle perdón al pueblo heroico de Cuba por los daños que su país le ha causado y aun lo hace desde hace 58 años.

Son miles los muertos y millones de dólares en pérdidas materiales, por la cruel y hostil política llevada a cabo en sus Programas de Acción encubierta y terrorista, que ahora Europa sufre mientras callaba ante las actividades contra Cuba.

La voladura del buque La Coubre el 4 de marzo de 1960 fue el primero y el saldo de muertos ascendió a 101, más 200 heridos más otros desaparecido. Le siguieron otrLa coubreos como la voladura en pleno vuelo de un avión civil en 1976, donde murieron 73 personas inocentes y en Miami aún vive refugiado uno de sus autores, Luis Posada Carriles.

Ese mismo terrorista organizó en 1997 la colocación de artefactos explosivos en 6 hoteles de la capital cubana y en el restaurante La Bodeguita del Medio, causándole la muerte a un turista italiano y heridas a varios trabajadores.

Actos terroristas contra embajadas y consulados cubanos en el exterior, también causaron muertos, heridos y destrucción.

Incendios en centros comerciales, cines, teatros, fábricas, puentes, líneas férreas, barcos pesqueros y mercantes, unidos a la guerra biológica contra personas, plantas y animales, no son cosas para olvidar.

De esto Obama no hizo una sola mención y haberle pedido excusas al pueblo por tales actos criminales, hubiera podido ser una buena oportunidad para empezar a construir una amistad sobre bases más creíbles.

El presidente habló de democracia, de la que ellos tienen, esa que discrimina por el color de la piel y el sexo; la que no da atención médica para todos sin costo alguno; la que para acudir a la universidad un estudiante debe solicitar un crédito y endeudarse de por vida; la que persigue y expulsa a los inmigrantes; paga salarios diferentes a las mujeres; la que no permite partidos políticos que atenten contra el sistema de Estados Unidos y asesina a quienes se atrevan a hacerlo como hicieron con Martín Luther King Jr y Malcon X.

Obama aseguró que su sistema es multipartidista, pero ninguno de esos exige cambiar el capitalismo por el socialismo, algo que pretende implantar en Cuba, ya que no se conformarían con ver dos partidos con similares objetivos, como los tienen el demócrata y el republicano.

Finalmente habló sobre la emigración, calificándola de “exilio”, falsa etiqueta para nombrarla; pero no dijo que fue Estados Unidos quien la promovió masivamente cuando la CIA en 1960 fabricó la Operación Peter Pan de conjunto con la Iglesia Católica, sacando de Cuba a 14 mil 48 niños sin acompañantes, incitando a las salidas ilegales de sus padres, al negarle las visas.

Tampoco dijo que el grupo inicial de ese “exilio” lo integraron los asesinos y ladrones del régimen del dictador Fulgencio Batista, a los que protegieron e impidieron que fueran juzgados por sus crímenes.

Respecto a la libertad de expresión, Obama debe saber que los cubanos hablan por los cuatro costados, protestan constantemente de lo mal hecho, pero no desean retornar al sistema capitalista y “multipartidista” que sufrieron por medio siglo sin que les resolviera los afanosos problemas que solo una Revolución socialista solucionó.

Lo que tiene Cuba como un puñal, es el bloqueo económico, que, al decir de los documentos oficiales estadounidenses desclasificados, no es un Embargo, sino “una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, junto a operaciones psicológicas acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen”.

Esta guerra económica fue propuesta el 6 de abril de 1960, por Lester D. Mallory, Subsecretario de Estado para Asuntos Iberoamericanos, cuando afirmó en un memorando hoy desclasificado:
“…
"El único medio previsible que tenemos para enajenar el apoyo interno a la Revolución es a través del desencanto y el desaliento basado en la insatisfacción y las dificultades económicas”.
“Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba. Negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

De esto Barack Obama no dijo ni una sola palabra y es la esencia de sus acciones para cambiar el socialismo en Cuba.
Por eso José Martí, alertó:
“¡Los árboles se han de poner en fila para que no pase el gigante de las siete leguas!”


(Tomado del blog Heraldo cubano)

viernes, 18 de marzo de 2016

Héroe cubano Gerardo Hernández dialogó con RHC sobre visita de Obama a Cuba


Seguiremos exigiendo que este anhelo de normalización de relaciones pase de ser meras palabras a hechos concretos y tu mencionabas la Base Naval de Guantánamo, el bloqueo que tanto sufrimiento ha causado a nuestro pueblo, el hecho de que se le permita a Cuba usar el dólar en las transacciones internacionales, el cese de las transmisiones ilegales de radio y TV Martí, todavía hay unas cuantas asignaturas pendientes.

Por: Marianela Samper

La periodista de Radio Habana Cuba Marianela Samper dialogó brevemente con el Héroe cubano Gerardo Hernández sobre el momento histórico que representa la próxima visita a Cuba del presidente norteamericano, Barack Obama.

MS- Tenemos en breve al presidente de los Estados Unidos en Cuba. Para ti, para los 5 qué representa esta visita?

GH- Pienso que no solamente para los 5, para todos los cubanos es un hecho histórico, si tenemos en cuenta que en 1928 fue la última visita a Cuba de un presidente en funciones norteamericano. De modo que, por ahí solo, es un evento muy importante.

Nosotros estamos viviendo tiempos históricos, tenemos el privilegio de vivir esta era y así vemos la visita del presidente Obama. En lo personal me satisface muchísimo que la visita se produzca, que sea recibido por nuestro presidente Raúl Castro, con nuestro máximo guía Fidel como testigo de este momento histórico, son cuestiones que nos alegra muchísimo.

Si recuerdas, por muchos años sucesivas administraciones norteamericanas pregonaban que jamás habría ningún arreglo con Cuba mientras estuviera un Castro en el poder, mientras la Revolución fuera Socialista, mientras no hiciéramos elecciones “así o asao”.

Nada de eso ha ocurrido y el presidente estadounidense está al arribar a nuestro territorio, lo que desde cualquier punto de vista que se mire representa una victoria para los cubanos y para la resistencia de nuestro pueblo.

MS- Con tanto que ustedes hicieron, soñaron, esperaron, sufrieron en prisiones norteamericanas, te imaginaste en algún momento lo que se está viviendo?

GH – No, por supuesto que no….Sí imaginé que algún día sería libre. Hace poco le comentaba a un amigo que si alguien cae en coma 2 años atrás, hoy se hubiera despertado y se muere de un infarto de ver todas las cosas que han estado ocurriendo. De nuevo digo que nos satisface que estemos avanzando aunque nos queda mucho por recorrer, que se esté avanzando con vistas a la normalización de relaciones entre los dos países.

MS- Como bien tú dices, todavía falta mucho porque tenemos por delante el tema de la eliminación del bloqueo, la devolución de la Base Naval de Guantánamo y otros asuntos priorizados por el gobierno cubano en los cuales reclamamos nuestros derechos…

GH – Por supuesto, seguiremos exigiendo que este anhelo de normalización de relaciones pase de ser meras palabras a hechos concretos y tu mencionabas la Base Naval de Guantánamo, el bloqueo que tanto sufrimiento ha causado a nuestro pueblo, el hecho de que se le permita a Cuba usar el dólar en las transacciones internacionales, el cese de las transmisiones ilegales de radio y TV Martí, todavía hay unas cuantas asignaturas pendientes.

MS – Qué piensan hacer ustedes para esos días?

GH – Si me invitan al juego de pelota voy. Por lo demás, trataremos de estar la mayor parte del tiempo frente al televisor para no perdernos ningún detalle y escuchar Radio Habana Cuba para saber qué es lo que está ocurriendo…(sonrisa)







Lo que dicen importantes intelectuales cubanos sobre la visita de Obama y más


“ Guiémonos por lo que ellos mismos no dicen. No han tenido ni una palabra para referirse a los niños que murieron por dengue; nada de los crímenes contra ciudadanos de este país; nada del sistema de agresión que pertenece hasta el día de hoy incólume. Lo que han dicho es: “Nos equivocamos, pero vamos a ver si acertamos ahora”. ¿En qué? En destruir la Revolución. Visto desde ese ángulo, es imprescindible relacionar la visita del Presidente Obama con la estrategia de ganar simpatías dentro de Cuba, de neutralizar la oposición a EEUU, de hacer parecer anticuado a los que se dan cuenta de todo lo que yo acabo de decir, de favorecer un modo en el cual se busca ir desmontando progresivamente la capacidad combativa del pueblo de Cuba para defender sus conquistas, su soberanía nacional, su justicia social. Es en ese sentido que siento que hay dos Obama. No quiero meterme en los terrenos de los religiosos, pero hay dos cosas aquí involucradas. Y si uno pierde de vista este segundo plano, lo pierde de vista todo”.
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 Fernando Martínez Heredia

“No es lo mismo para un chino asumir el jeans como ropa cotidiana que para nosotros los cubanos, que lo usamos siempre. O sea, una de las características de la cultura cubana ha sido su capacidad para resolverlo todo, venga de donde venga, metabolizarlo y convertirlo en cubano. Eso se sigue viendo, incluso en expresiones como el reguetón. Esos son procesos culturales que en Cuba tienen características muy específicas. El vínculo con Estados Unidos ha sido histórico y además hoy en día es recurrente. Es muy normal que las personas viajen a Estados Unidos y viajen de Estados Unidos para Cuba. Incluso hay una buena parte del mercado de Miami que está diseñado para Cuba. Usted puede comprar en Miami las piezas para el Lada, y es más fácil que comprarlas allí que en Moscú. Hay un mercado que está funcionando en eso.
El problema es cómo los cubanos asumimos esa influencia cultural, que muchas veces es reciclada. Shakira baila como las indias, y eso se recicla y acaba siendo cultura norteamericana o cultura pop o cultura como quieran llamársele. O sea, el problema está en cómo nosotros los cubanos asumimos esas influencias culturales, y para eso creo que nosotros tenemos una protección histórica que pocos pueblos tienen.”

Jesús Arboleya.

Se expresa una suerte de “delicioso despotismo”, como diría Ignacio Ramonet. Están incólumes los programas de promoción de la democracia –o cambio de régimen- y las sanciones más duras del bloqueo, mientras las nuevas medidas parecen estar dirigidas fundamentalmente al sector privado, base natural de los obamistas.

Rosa Miriam Elizalde.