Páginas vistas en total

martes, 31 de marzo de 2015

Algo más sobre el Foro de la Sociedad Civil cubana

Por Lillian Álvarez

Nuestras organizaciones se encuentran preparadas para llevar y compartir nuestra particular experiencia. Veremos si la “sociedad civil” que se preparan para presentar los asalariados del imperio y el imperio mismo puede exponer algún resultado comparable y de mayor impacto social que éstos, aun cuando los nuestros fueron logrados a pesar del bloqueo y los suyos, con la generosa ayuda de los agentes intervencionistas norteamericanos.

El 17 de marzo tuvo lugar en La Habana el foro “Pensando Américas” de la sociedad civil cubana como un espacio de intercambio de experiencias e ideas de cara a la VII Cumbre de las Américas, que bajo la premisa “Prosperidad con Equidad: El Desafío de Cooperación en las Américas” se celebrará en Panamá, en abril próximo.

Los debates se organizaron primero en cuatro comisiones en la Casa del Alba y la Casa de las Américas para abarcar los ocho temas del Foro de la Sociedad Civil que sesionará de modo paralelo a la Cumbre: Gobernabilidad Democrática, Participación Ciudadana, Migración, Seguridad, Energía, Medio Ambiente, Salud y Educación. Luego se desarrolló la sesión plenaria en la Casa de las Américas.

Es de destacar que el Foro de la sociedad civil en la Cumbre no se plantee como temas problemáticas tan importantes como la cultura o la necesidad de la lucha contra todo tipo de discriminación, ya sea racial, sexual o de cualquier otro tipo, ni aborde los problemas del desarrollo, el del hambre, el de los precios de los alimentos, ni el respeto a los derechos laborales, ni el desempleo, ni plantee las consecuencias del monopolio de los medios, las guerras mediáticas, ni la brecha digital, ni tampoco la publicidad comercial y sus consecuencias nocivas sobre niños y jóvenes, ni tantos otros temas sensibles que afectan a la sociedad contemporánea.

Pero en medio de esta batalla de las ideas puede haber quien le resulte confuso el término de sociedad civil. Hay que decir que no existe sobre ella un concepto único; sino varios, en dependencia del que pretende definirla, y que han sido utilizados y manipulados también, con toda intención. “Ningún concepto es inocente, sobre todo cuando sirve para definir el funcionamiento de los colectivos humanos”, dice el teólogo y sociólogo belga François Houtart. Y añade, con respecto específicamente al concepto de sociedad civil: “Su acepción es tan amplia que permite todas las interpretaciones y a la vez abarca todas las ambivalencias”.[i]

El concepto de sociedad civil surge en el Renacimiento, está presente en la doctrina marxista, y fue trabajado brillantemente por Gramsci. Analizando la realidad actual, asumo la clasificación que propone Houtart, el cual, a grandes rasgos, define tres concepciones del término: una burguesa; una a la que llama “angelical”; y una popular.

Cuba en el imaginario de los Estados Unidos

Por Graziella Pogolotti

La excelente investigación de Louis A. Pérez relata una historia ejemplarizante. Sustentada en numerosas y pertinentes citas, acompañada de una muestra gráfica pone en evidencia el proceder mediante el cual el establishment construye un imaginario colectivo. Contribuye a entender el pasado. Pero, más aleccionadora aún ofrece claves para desmontar métodos que, con recursos inimaginables en el siglo XIX, intervienen en la actualidad. Persiste hoy la voluntad mesiánica para justificar intervenciones en cualquier sitio del planeta, validos con harta frecuencia de la amenaza a la seguridad de los Estados Unidos. La publicación del libro es un acierto editorial.
  
El concepto de imaginario colectivo se ha generalizado en una etapa relativamente reciente. Se refiere a la visión popular acerca de algunos temas importantes, entre ellos a cómo nos vemos y cómo valoramos otras naciones. En el caso de Cuba, la sicóloga Carolina de la Torre indagó acerca de este tema en el contexto de una investigación más amplia sobre nuestra identidad cultural. Apreciaba entonces nuestro alto grado de autoestima considerando sobre todo el desarrollo educacional del país y cierta inteligencia natural matizada quizá por el tradicional componente de bichería. Mucho debía, a mi entender, ese autorreconocimiento optimista a la obra de la Revolución y al desempeño de su proyección internacional, en contraste con la imagen que nos habíamos formado a causa de la profunda decepción provocada por la intervención norteamericana, la imposición de la Enmienda Platt con sus derivados, el fatalismo geográfico y la dependencia política y económica.

La representación popular encarnaba en el Liborio de Torriente con su tristeza guajira, difundido en las páginas de La Política Cómica, aun más empequeñecido después, al adquirir el sobrenombre de Liborito.

La Editorial Ciencias Sociales ha publicado un enjundioso y revelador libro del historiador y catedrático de la Universidad de Carolina Louis A. Pérez. Cuba en el imaginario de los Estados Unidos es el resultado de un riguroso estudio revelador según el cual, desde la independencia de las trece colonias comenzó a fabricarse una construcción cultural conducente a forjar una imagen compartida de los Estado Unidos y de los restantes países. Al respecto, el autor se centra en el caso cubano. El análisis apuntala la imparable interdependencia entre la visión del destino propio y el de la isla. El imaginario colectivo norteamericano empezó a construirse a poco de la independencia de las trece colonias. 

Los discursos de los presidentes, congresistas, secretarios de Estado, los artículos de prensa, algunas obras literarias, espectáculos e imágenes simbólicas configuraron la visión de sí y de los restantes pueblos. Mitificada, la conquista del oeste devenía enfrentamiento entre el bien y el mal. De esa manera, el país se extendió del Atlántico al Pacífico y completó su territorio en esa dirección al apoderarse de gran parte de México. La incorporación de la Louisiana y la Florida lo situó en la cuenca del Golfo de México. Llave de este espacio marítimo, Cuba ocupaba una posición estratégica para el comercio con los cuatro puntos cardinales del Océano, mientras los estados sureños, sustentados en una economía de plantación esclavista, percibían su potencial convergencia de intereses con los sacarócratas cubanos.

El núcleo duro del concepto de destino manifiesto se encuentra en la autorrepresentación mesiánica incorporada al imaginario colectivo del pueblo norteamericano. Sus virtudes atribuidas conforman un modelo que, en razón de justicia, debe imponerse a otros para garantizar un mayor grado de seguridad. Concebido en términos absolutos, prescinde de las especificidades históricas y culturales del resto del mundo. En lo que se refiere a Cuba, hubo intentos fallidos por conseguir de España la cesión de la isla.

Paralelamente, a lo largo del siglo XIX, Cuba fue adquiriendo un peso creciente en el imaginario norteamericano. Los argumentos divulgados por fuentes de alta representatividad política se orientaban a justificar la necesidad de una intervención. Se adujeron motivos comerciales dada la posición estratégica de nuestro país, junto a supuestas teorías geológicas que nos unían a la península de la Florida. Más tarde, se añadieron motivos de seguridad nacional, argumento que se sigue aplicando en relación con nosotros y también con tantos lugares oscuros situados a enorme distancia de los Estados Unidos. La campaña adquirió mayor colorido en la medida en que la insurgencia cobraba fuerza entre nosotros. La opinión pública se iba preparando con fuerza creciente con vistas a lo que resultaría con la intervención en la guerra hispano-cubana-norteamericana.

Había llegado la hora de conmover, de sacudir los sentimientos populares, las ideas elaboradas por el raciocinio. No faltaron las posiciones despectivas respecto a un pueblo incapaz de librarse del opresor por sus propios medios. Esa tesis dejaba un rescoldo que alcanzaría expresiones más precisas, que afirmaba nuestra incapacidad para gobernarnos. Los horrores provocados por la reconcentración de Valeriano Weyler contribuyeron a despertar una auténtica simpatía en parte del pueblo norteamericano. La gráfica diseñada en la prensa multiplicó el impacto de las palabras. Cuba aparecía como una mujer indefensa en brazos de su vecino protector. Sería luego un bebé acogido por un gran hermano protector y, finalmente, un niño pequeño al que había que conducir de la mano.

De hecho, para España, la guerra de Cuba se había vuelto insostenible en lo económico y en lo militar cuando se produjo la explosión del Maine y sirvió de pretexto para la declaración de guerra de los Estados Unidos. Los mambises habían logrado la hazaña de invadir la isla de un extremo a otro. La presencia norteamericana se redujo al hundimiento de la flota al salir de la bahía de Santiago y al desembarco por Daiquirí bajo la protección de los cubanos.

Sin embargo, con este golpe, Cuba quedaba fuera del juego. Marginada del Tratado de París, desconocida como contendiente fundamental, no pudo siquiera reclamar de España la indemnización que le correspondía. El Gobierno interventor sustituyó al de la metrópoli, se disolvió el Ejército Libertador y se desplazó a Máximo Gómez. Todo listo para imponer la Enmienda Platt, reconocer el derecho de los Estados Unidos a intervenir en nuestros asuntos internos. Aún después de la abrogación de la Enmienda Platt, en 1934, permanecería hasta el presente la ocupación de la base naval de Guantánamo.

La excelente investigación de Louis A. Pérez relata una historia ejemplarizante. Sustentada en numerosas y pertinentes citas, acompañada de una muestra gráfica pone en evidencia el proceder mediante el cual el establishment construye un imaginario colectivo. Contribuye a entender el pasado. Pero, más aleccionadora aún ofrece claves para desmontar métodos que, con recursos inimaginables en el siglo XIX, intervienen en la actualidad. Persiste hoy la voluntad mesiánica para justificar intervenciones en cualquier sitio del planeta, validos con harta frecuencia de la amenaza a la seguridad de los Estados Unidos. La publicación del libro es un acierto editorial.


viernes, 27 de marzo de 2015

El Manifiesto de Montecristi, programa para la independencia


Por Jorge Wejebe Cobo 
   En su humilde  casa en Montecristi, República Dominicana,  Máximo Gómez, junto a José Martí, firmaron y dieron a conocer  el 25 de marzo de 1895 el Manifiesto de Montecristi, el cual sería hasta esa fecha el único programa político-militar  que precedió a una guerra de independencia, organizada no solo desde el liderazgo de sus jefes, sino, además, gracias a la concertación del Partido Revolucionario Cubano, creado para ese fin.  
   Tampoco resultó un ejercicio teórico de pensadores lejos de la acción  del campo de batalla, ya que fue escrito por Gómez, Martí y otros revolucionarios antes de salir  hacia Cuba, donde llegarían después de un complicado desembarco  el 11 de abril por Playitas de Cajobabo, Guantánamo.
   El Manifiesto el Montecristi, elaborado hace 120 años, principalmente por la pluma del Apóstol,  anunció que la Guerra Necesaria resultaba  un nuevo período de la contienda iniciada en Yara, con el fin de salvar la Patria desde su raíz.
   Martí estudio y conoció de primera mano en su peregrinar por Nuestra América el lastre del caudillismo, las tiranías y las guerras civiles en que no pocas veces terminaron las repúblicas hermanas nacidas de las revoluciones en el primer cuarto de siglo, por eso en su proyecto emancipador incluyó  anunciar sus peligros y la forma de evitarlos.
   Sobre el miedo al negro, que tanto contribuyó a la derrota de la contienda de los Diez Años, alertó:  "La Revolución, con su carga de mártires desmiente indignada, como desmiente la larga prueba de la emigración y de la tregua en la isla, la tacha de amenaza de la raza negra con que se quisiese inicuamente levantar por los beneficiarios del régimen de España, el miedo a la Revolución".
   La forma de llevar adelante el levantamiento armado fue recogida en el documento, cuando proclamó como principio que su ejercicio  no es "el insano triunfo de un partido cubano sobre otro o la humillación de un grupo equivocado de cubanos, sino la demostración de la voluntad de un país harto probado en la guerra anterior para lanzarse en un conflicto solo terminable por la victoria o el sepulcro".
   Tampoco dejó espacio para la justificación de represalias étnicas y de venganzas  al aclarar que no es contra el español, quien podrá vivir y ser respetado en la nueva Patria "que solo arrollará a los que le salgan, imprevisores, al camino".
   Llegó a prever cómo  España lanzaría sobre Cuba a los campesinos reclutados entre los más pobres, sin recursos para pagar y salvarse del servicio militar en la corrupta metrópoli y serían  arrancados de su terruño para venir a enfrentarse a quienes pelean por la libertad que ellos mismos ansían. Y aclaró:  “la  Revolución quisiera más que su muerte como enemigo, acogerlos”.
   En contraposición a estos elevados principios, el bando peninsular aplicó, mayoritariamente, una práctica descarnada con los prisioneros y al llegar Valeriano Weyler a la Isla llevó a cabo la reconcentración  de la población civil con un alto saldo de muertes de niños, mujeres y ancianos.   
   El Manifiesto de Montecristi se adelantó por mucho a su tiempo en cuanto a los esfuerzos, sobre todo infructuosos, que a principios del siglo XX se realizaron por medio de  convenciones y tratados  internacionales para regular  la crueldad de las contiendas. 
  Martí solo sobrevivió menos de dos meses a la proclamación del Manifiesto, al caer en combate en Dos Ríos el 19 de mayo de 1895, sin embargo su ideario recogido en el documento dio a conocer que los patriotas cubanos volvían a la contienda enarbolando sus deseos de independencia.

jueves, 26 de marzo de 2015

El presidente de Estados Unidos, Barak Obama, pareciera obstinarse en marchar ineluctablemente hacia un gran descalabro en la VII Cumbre de las Américas

Por: Angel Guerra Cabrera

 Pese a la serena y prudente propuesta del presidente Nicolás Maduro, no obstante ser Venezuela la agraviada, para que Washington y Caracas resuelvan sus diferencias mediante el diálogo, hasta el momento no se aprecia ninguna señal de que la Casa Blanca este reconsiderando o se disponga a reconsiderar su agresiva, torpe e injerencista orden ejecutiva declarando a Venezuela como amenaza a la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos.

Es tan evidente la metedura de pata yanqui en esta cuestión que hasta sectores de la oposición venezolana se han visto forzadas a tomar, aunque tímidamente, cierta distancia del decreto de Obama no obstante que sea su comandante en jefe, ya que han visto totalmente minimizada su presencia en la palestra política ante el repudio nacional contra la actitud estadunidense.

Y es que a Obama el tiro le ha salido por la culata pues lejos de intimidar al pueblo venezolano, ha incentivado su combativo antimperialismo y unidad con la Fuerza Armada Nacional Bolivariana en torno a su dirección político-militar. No fue en balde la dedicación incansable de Chávez durante años a la educación política de sus compatriotas y a hacer más profundas, revolucionarias y antimperialistas sus tradiciones patrióticas y latinoamericanistas, labor continuada por Maduro y el chavismo en dura lucha contra la maquinaria mediática internacional y sus clones locales de la oligarquía, que cuenta todavía con muchos recursos económicos, simbólicos y propagandísticos para deformar la realidad e instaurar falsas y venenosas matrices de opinión entre la población.

Pero, mucho más grave, la arrogancia imperial del decreto de Obama ha provocado gran indignación en América Latina y el Caribe donde no cesan las manifestaciones de apoyo a la soberanía de Venezuela y de repudio a Washington, no solo de Unasur y el Alba sino de los sectores populares y la juventud, como ha podido apreciarse con el posicionamiento reiterado en tuiter de trending topic mundial del numeral #ObamaDerogaElDecreto. Sin contar con el respaldo recibido por Caracas del Movimiento de Países No Alineados, el Parlamento Latinoamericano y el gobierno ruso que en boca del respetado canciller Sergei Lavrov condenó desde La Habana el intento de golpe en Venezuela al tiempo que exigía el levantamiento del bloqueo a Cuba. Mientras, la Unión Europea se ha mantenido distante del predicamento antivenezolano.

¿ El primer piloto suicida de un jet comercial o auto-inmolación terrorista?

 Andreas Lubitz,  

   La noticia es escalofriante, aún en nuestra época de terrorismo extremista que cultiva la llamada auto inmolación y de visiones por la red de decapitaciones múltiples  a sangre fría, o la quema de seres humanos vivos.

La tragedia se debió a trastornos siquiátricos no detectados en el joven copiloto de rostro afable y tranquilo por los servicios médicos de la línea aérea o  lo impulso de poner el avión en una picada mortal  el resultado de paciente labor de convencimiento para asociarse a ser un mártir más de la cofradía de terroristas, por ahí deben andar las pesquisas de las autoridades y las interrogantes de la opinión pública mundial sobre el hecho.

 Según las últimas informaciones ofrecidas por la Fiscalía de Francia, el copiloto del avión de Germanwings estrellado en los Alpes este martes, estaba solo en la cabina del avión y presionó de manera “voluntaria” el botón de descenso.

Se nombraba Andreas Lubitz, quien contaba con una experiencia de 630 horas de vuelo con la aerolínea. Su cuenta de Facebook ha sido borrada a lo largo de la mañana de este jueves.

Probablemente se trate del primer piloto de un jet comercial cargado de pasajeros que decide acabar con su vida y de paso llevarse a la muerte a más de 100 personas junto con él.

De 28 años, era miembro de la asociación de vuelo alemana LSC Westerwald, desde la que este miércoles lanzaron un mensaje de pésame por la muerte de su antiguo compañero. Según ha publicado el diario alemán Bild, el copiloto se inició de adolescente en el mundo de la aeronáutica con la intención de cumplir su sueño: pilotar un avión. 

Comenzó con vuelos sin motor y después se especializó en los Airbus A320, el modelo de aeronave que se ha estrellado en los Alpes.

El  copiloto trabajaba para la aerolínea desde septiembre de 2013, además de haber trabajado para Germanwings. Lufthansa ha informado de que anteriormente estuvo destinado en la escuela de aviación civil de la compañía. Era natural de Montabaur, un pequeño pueblo entre Dusseldorf y Frankfurt. Su formación la desarrolló en Bremen, al norte del país, según publica Bild.


El presidente de Lufthansa, Carsten Spohr ha asegurado que el copiloto era “totalmente apto” para el ejercicio. Según ha señalado, Lubitz interrumpió su formación de forma prolongada pero después volvió a pasar las pruebas. “Se verificó su aptitud”, ha dicho, indicando que aprobó todas las pruebas médicas y técnicas y los exámenes, lo que lo hicieron “apto al 100 por ciento para el vuelo, sin reservas”.

viernes, 20 de marzo de 2015

Ramonet: Postura EEUU crea condiciones para aventura opositora en Venezuela



El periodista español radicado en Francia Ignacio Ramonet opinó hoy en Quito que la postura de Estados Unidos de declarar una amenaza ante la situación en Venezuela, podría crear las condiciones para una acción aventurera de la oposición en ese país suramericano.

Quito, 18 mar (EFE).- El periodista español radicado en Francia Ignacio Ramonet opinó hoy en Quito que la postura de Estados Unidos de declarar una amenaza ante la situación en Venezuela, podría crear las condiciones para una acción aventurera de la oposición en ese país suramericano.

Ramonet, que se encuentra en Quito para ofrecer una conferencia sobre "Democracia y medios de comunicación", dijo que es muy improbable que la posición de Washington suponga una eventual intervención en Venezuela.

La cultura: ese oxígeno vital


Por Miguel Barnet

La cultura nos salva porque al aprehenderla nos apropiamos de lo más puro de la expresión humana. Es una puerta que se abre para no cerrarse jamás, para no dejarnos abandonados nunca.

El último lustro de la década del 50 provocó un torbellino de dudas y contradicciones en mi generación. Empezamos a sacar la cabeza cuando muchos ya estaban de vuelta o la ocultaban como el avestruz por el pánico al entorno. Había que salir del útero familiar. ¿Pero a dónde encontrar una respuesta a tanta incertidumbre? No creo que pueda existir una etapa más difícil que esa en que, adolescentes, salimos del cascarón y aspiramos prematuramente a la madurez, es decir, a ser hombres hechos y derechos.

¿Qué respuesta nos daba la vida? En un medio como el mío, en una tranquila familia de clase media, la respuesta inmediata era el goce consumista. ¿Cómo se expresaba ese goce? En el bingo del cabaret Montmatre, los espectáculos rocambolescos de lucha libre en el Palacio de los Deportes, los programas televisivos de Escuela de Televisión con su consabida Reina por un día, el Cabaret Re¬galías y otros programas de entretenimiento a su estilo. Y ¿qué decir de aquel edulcorado jingle de “Camay embellece desde la primera pastilla” o el slogan “Usted sí puede tener un Buick” que despertaba la ilusión de poseer un automóvil en una masa carente de recursos económicos pero transida de sueños? Podría poner excepciones como el programa dramático Tensión en el canal 6 de la CMQ, protagonizado casi siempre por la excelente actriz Gina Cabrera. O el gran Teatro Esso con su repertorio de zarzuelas y operetas.