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miércoles, 28 de enero de 2015

El mensajero





Este trabajo fue replicado en el blog La Isla Desconocida del intelectual Enrique Ubieta y creo oportuno volverlo a reproducir en el actual contexto del mejoramiento de las relaciones Cuba-USA. 
El artículo del periodista colombiano Nelson Fredy Padilla revela  un  antecedente importante de la disposición de Fidel de iniciar un diálogo respetuoso con  la dirección estadounidense hace 16 años  que fue frustrado por la extrema derecha de Miami y otras adversas circunstancias de la época. JWC
 
Nelson Fredy Padilla

El Espectador (Colombia)

En 1999, siendo dueño y cronista de la revista Cambio, Gabriel García Márquez admitió entre líneas haber sido el emisario de un texto ultrasecreto que su amigo Fidel Castro le envió al entonces presidente de Estados Unidos, Bill Clinton. Sin embargo, nunca trascendieron los detalles de la misión en la que el Nobel colombiano protagonizó episodios dignos de una novela de espionaje y que acaban de ser revelados en el libro Os últimos soldados da Guerra Fria, escrito por el periodista brasileño Fernando Morais.

El Espectador tuvo acceso a varios de los documentos del caso, publicados en portugués, junto con la historia de 14 informantes cubanos infiltrados ilegalmente en Miami y hoy condenados en EE.UU. En 1998 Fidel Castro completaba 14 años de intentos infructuosos para tomar contacto directo con la Presidencia de los Estados Unidos con el fin de ponerla al tanto de 127 atentados terroristas atribuidos al grupo extremista cubano-americano liderado por Luis Posada Carriles. Quiso ser el primero en advertir a Washington que en las escuelas de aviación de la Florida había un peligroso potencial que estaba siendo dirigido hacia Cuba, a través de vuelos intimidatorios contra el turismo y para interferir comunicaciones oficiales, el cual también podía ser usado por terroristas internacionales contra Norteamérica. Otra de las alertas incluyó, según el libro de Morais, hacer llegar al director de la CIA, William Casey, a mediados de 1984, un detallado informe sobre “un complot, abortado a tiempo, para asesinar al presidente de EE.UU”.

La posibilidad de una línea directa con la Oficina Oval pasó a depender de la amistad de García Márquez y Bill Clinton. La misión fue marcada con “la impronta de las ocasiones íntimas”, el calificativo de Fidel Castro en sus memorias al cruce de caminos de los dos desde que a los 21 años de edad coincidieron, sin saberlo, en El Bogotazo, el 9 de abril de 1948 en la capital colombiana. Se conocieron cuando Castro estaba en el poder. El torbellino de las violencias de sus países, sus inquietudes políticas de izquierda y la literatura forjaron una amistad de hierro que ha hecho historia por más de medio siglo.

Los buenos oficios de Gabo

Corría abril de 1998 cuando el Nobel de Literatura llegó a La Habana, esa vez para escribir un reportaje sobre la visita del papa Juan Pablo II a la isla, realizada tres meses antes. Fidel le comentó sobre lo difícil que era hacer contacto con Clinton y el colombiano le reveló que por casualidad estaba esperando una audiencia con él para hablar de Colombia, el narcotráfico y la guerrilla. Se trataba de uno de sus sondeos secretos en busca del clima propicio para un proceso de paz con las Farc, lo que efectivamente se hizo realidad durante el gobierno de Andrés Pastrana, con la ayuda entretelones de Gabo, quien de blanco hasta el sombrero estuvo en la instalación de las negociaciones con ese grupo guerrillero en San Vicente del Caguán.

Esa obsesión con la paz le costó el exilio en la época del gobierno de Julio César Turbay, hasta que logró su cometido en los diálogos que permitieron a comienzos de los 90 la desmovilización del M-19. Fue invitado al acto de desarme y a la firma del acuerdo final. Él se negó con un argumento demoledor: “Lo que me gusta es conspirar por la paz”. El mismo perfil mantuvo durante el gobierno Pastrana, no sólo en el caso de las Farc, sino para facilitar los contactos con el Eln en Cuba, con anuencia de Cuba.

Raúl Castro en III Cumbre de CELAC




El pasado 17 de diciembre, regresaron a su Patria los luchadores antiterroristas cubanos Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero, que junto a Fernando González y René González son para nosotros motivo de orgullo y ejemplo de firmeza.

El Presidente de Estados Unidos reconoció el fracaso de la política contra Cuba aplicada por más de cincuenta años y el completo aislamiento que ha provocado a su país; el daño que el bloqueo ocasiona a nuestro pueblo y ordenó la revisión de la obviamente injustificable inclusión de la isla en la Lista de Países Patrocinadores del Terrorismo Internacional.

También ese día, anunció la decisión de restablecer las relaciones diplomáticas de Estados Unidos con nuestro Gobierno.

Estos cambios son el resultado de casi siglo y medio de heroica lucha y fidelidad a los principios del pueblo cubano. Fueron también posibles gracias a la nueva época que vive nuestra región, y al sólido y valiente reclamo de los gobiernos y pueblos de la CELAC.

Han sido una reivindicación para Nuestra América que actuó en estrecha unidad por este objetivo en la Organización de las Naciones Unidas y en todos los ámbitos.

 Como he afirmado reiteradamente, Cuba y Estados Unidos debemos aprender el arte de la convivencia civilizada, basada en el respeto a las diferencias entre ambos gobiernos y en la cooperación en temas de interés común, que contribuya a la solución de los desafíos que enfrentan el hemisferio y el mundo.
  
Pero no se debe pretender que, para ello, Cuba tenga que renunciar a sus ideales de independencia y justicia social, ni claudicar en uno solo de nuestros principios, ni ceder un milímetro en la defensa de la soberanía nacional.

No nos dejaremos provocar, pero tampoco aceptaremos ninguna pretensión de aconsejar ni presionar en materia de nuestros asuntos internos. Nos hemos ganado este derecho soberano con grandes sacrificios y al precio de los mayores riesgos.

¿Acaso podrían restablecerse las relaciones diplomáticas sin reanudar los servicios financieros a la Sección de Intereses de Cuba y su Oficina Consular en Washington, cortados como consecuencia del bloqueo financiero? ¿Cómo explicar el restablecimiento de relaciones diplomáticas sin que se retire a Cuba de la Lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo Internacional? ¿Cuál será, en lo adelante, la conducta de los diplomáticos estadounidenses en La Habana respecto a la observancia de las normas que establecen las Convenciones Internacionales para las Relaciones Diplomáticas y Consulares? Es lo que nuestra delegación ha dicho al Departamento de Estado en las conversaciones bilaterales de la semana pasada y se requerirán más reuniones para tratar estos temas.

Hemos compartido con el Presidente de Estados Unidos la disposición de avanzar hacia la normalización de las relaciones bilaterales, una vez que sean restablecidas las relaciones diplomáticas, lo que implica adoptar medidas mutuas para mejorar el clima entre ambos países, resolver otros problemas pendientes y avanzar en la cooperación.

La situación actual abre, modestamente, una oportunidad al hemisferio de encontrar nuevas y superiores formas de cooperación que convienen a las dos Américas. Ello permitiría resolver acuciantes problemas y abrir nuevos caminos.
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En el European Cartoon Center: Primera muestra personal de ARES en Bélgica



 Ares (izquierda) y el premiado caricaturista belga Lux Descheemaker, conocido como O Sekoer

Paquita Armas Fonseca

Arístides Hernández, Ares, inauguró su primera exposición personal en Bélgica en el European Cartoon Center, ECC, en la ciudad de Kruishoutem.

El reconocido dibujante y amigo, me aconsejó: “Escríbele a Francisco Puñal, él te dará toda la información”. Así lo hice y en menos de 24 horas el colega me comentó: “esta muestra en ese lugar es muy importante, pues allí exhiben los más grandes de la caricatura mundial. Sólo otro cubano, Ángel Boligán, lo ha hecho con anterioridad”.

Puñal me dice que “el ECC es una valiosa y apreciada institución cultural con apoyo de las autoridades belgas, que tiene entre sus objetivos promover el humor gráfico, propiciar la investigación y apreciación del dibujo humorístico, así como realizar exposiciones y concursos, como el Euro-kartoenale. Este año la convocatoria tiene como tema la polución”.

En sus salas se han expuesto piezas de destacados artistas: el albanés-italiano Agim Sulaj y el belga Norbert Van Yperzeele, entre otros dibujantes.

Dirigida por Rudy Gheysens, la institución muestra 130 dibujos de Ares de diferentes temas desde este 24 de enero y hasta el 22 de marzo. Se presenta también el libro Ares, trazo consentido y el caricaturista cubano formará parte del jurado del concurso internacional que convoca el ECC.

Durante ese tiempo habrá una muestra de la caricaturista egipcia Doaa Eladl, una de las dibujantes más famosas de su país. También ilustra libros infantiles y utiliza los medios sociales para compartir sus dibujos. En Facebook tiene más de 12 500 amigos, en Twitter 5 500.

Ares, psiquiatra de profesión, publicó su primera obra en 1984, ha participado en numerosos certámenes y ganó 102 premios nacionales y 133 internacionales. Ha sido miembro de jurados en salones de México, Italia, Brasil, Turquía, Cuba e Irán.

Witty World Magazine (US) lo tiene en la en la lista de los mejores caricaturistas del mundo, es uno de los 20 seleccionados en Cuba como los más destacados en el siglo XX y recibió el Premio Iberoamericano de la historieta Quevedo.

Dedicado a la pintura también, el hombre de la sonrisa amplia y sincera, es vicepresidente de la UNEAC, cargo que le quita tiempo para dedicar horas a una pieza.

Pero a pesar de sus dibujos, reuniones y ser un padrazo de tres muchachas (¿se arriesgara a seguir buscando el varón?), Ares sigue teniendo tiempo para sus amigos y sonreír a la vida.
 


martes, 27 de enero de 2015

José Julián, el primogénito



 
 Jorge Wejebe Cobo

Para el celador del orden en los suburbios habaneros  Mariano Martí, de 37 años, el 28 de enero de 1853 fue un día para celebrar.
  
 Su esposa Leonor Pérez, de 25, tuvo a su primogénito haciendo realidad los deseos  del padre de garantizar su descendencia con  un varón que con el tiempo siguiera su pasos, fuera honrado, ejerciera un oficio y le asegurará una vejez tranquila.
   
Aquel niño, al cual nombraron José Julián,  superó en mucho las esperanzas de sus progenitores: fue honesto y  además brillante en todo lo que hizo,  escritor, poeta, periodista, profesor y político, pero no pudo  traer la tranquilidad  esperada por su familia. 
   
Una existencia apacible y exitosa no sería el derrotero del recién nacido, consagrado desde la adolescencia  a los azares y peligros del luchador  revolucionario comprometido con la independencia de la Patria, por la cual daría la vida.
   
 Sin embargo, llegó a decir, en carta a su hermana Amelia en 1883: “Nada me ha hecho verter tanta sangre como las imágenes dolientes de mis padres y mi casa”. Una mención vívida de las laceraciones que trajeron a su alma las separaciones e incomprensiones familiares.
  
 Fue humilde y dura la existencia de sus progenitores y hermanas, pero la desdicha de la estirpe  Martí-Pérez  no provino de una flojera o vicios de Mariano, quien era un hombre íntegro en el servicio en el ejército español en su juventud  y  no sucumbió  después a las prácticas corruptas en la burocracia colonial, vía expedita para el enriquecimiento de muchos de sus compatriotas.

martes, 20 de enero de 2015

El hombre de Berna



En 1943, en plena II Guerra Mundial, la ciudad de Berna, la capital de la neutral Suiza, posiblemente tuviera la mayor densidad por kilómetros cuadrados de agentes de inteligencia de todo el mundo, pero los pesos pesados en esa disputa a muerte eran los servicios especiales norteamericanos, soviéticos y alemanes.

La contrainteligencia Suiza hacia el papel de árbitro para evitar que las operaciones secretas de los aliados por un lado y de Alemania nazi por otro, guardara una proporcionalidad que no pusiera en peligro la neutralidad del pequeño país.

A ese entramado se incorporó un poco conocido abogado norteamericano de 50 años, de aspecto sereno, alto, de espejuelos que agrandaban su mirada, la cual se hacía más inquisidora para sus interlocutores. Acostumbraba a prender su inseparable pipa para oír en silencio cada palabra de las conversaciones de su interés.

Se llamaba Allen Dulles (1893-1969) y era jefe de los Oficina de Servicios Estratégicos OSS para Europa, el servicio de la inteligencia estadounidense, y en lugar de establecerse en la segura Inglaterra, decidió atravesar Francia e Italia ocupadas por los alemanes y radicar su puesto de mando en la sede norteamericana en Berna, donde se expuso a ser secuestrado por los agentes alemanes, pero decidió correr el riesgo.

Allí en Suiza jugaría la partida de su vida, que lo llevaría a la cima y al éxito de la política y el espionaje estadounidense en el siglo XX, carrera que solo declinaría 28 años después, pero en otro escenario muy lejos de la gélida urbe, en una playa del Caribe.

La telaraña divina

Allen Dulles provenía de una familia de políticos, _su hermano mayor Foster, llegaría a ser secretario de Estado_, y tenía la obsesión de que el espionaje requería una habilidad muy refinada, propia de las inteligencias superiores.

Su libro de cabecera era El arte de la Guerra, del filósofo chino Sun Tzu, quien vivió dos mil años antes, y en el que se deleitaba con su descripción de los cinco clases de espías: el nativo, el espía interno, el doble agente, el espía liquidable, y el espía flotante, todos dentro de la telaraña divina de informantes que según el referido asiático debía tener cada emperador.

El profundo anti comunismo de Allen Dulles se reveló en la propia Berna en 1916, donde fue designado como diplomático en la primera misión como oficial de la inteligencia y atendió a un exiliado ruso de estatura media y de complexión fuerte para su tamaño, quien le solicitó una visa para visitar EE.UU, la cual le fue rechazada, por considerarlo un indeseable en Norteamérica, se trataba de Vladimir Ilich Lenin.

El jefe de la OSS en Europa se vinculó a las estructuras económicas alemanas desde los años veinte cuando era junto con su hermano Foster, abogado de un conglomerado de empresas financieras, del petróleo y de industrias del acero de Alemania que apostaron decisivamente por Hitler y lo apoyaron financieramente para que consolidara su poder e iniciara sus guerras de conquistas.

Fungían como accionistas principales en esa coalición el abuelo del ex presidente George Bush, Prescott Sheldon Bush y a su suegro George Hebert Walter. Los que fueron investigados por sus relaciones con intereses nazis por el Congreso norteamericano al final de la II Guerra Mundial, de lo cual salieron indemnes por el apoyo de Dulles que se encargó de desvirtuar y esconder las pruebas que los inculpaban.

La llegada de Dulles a Berna no pasó inadvertida, como él había calculado, y poco después comenzaron a presentarse propuestas de colaboración a la sede norteamericana provenientes desde provocadores nazis hasta verdaderos patriotas alemanes o miembros del régimen desilusionados con el fascismo y se le atribuyen importantes reclutamientos en las esferas de poder alemanas

lunes, 19 de enero de 2015

Detalles de cómo la CIA impidió prevenir el 11-S



  
19 enero 2015|

Un exagente especial del FBI, conversando con un columnista de ‘Newsweek’ ha contado los detalles de cómo la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU., CIA, le impidió a él y a otro agente ayudar a prevenir los atentados del 11 de septiembre.

La información de que la CIA le impidió a Mark Rossini, un exagente especial de FBI y al agente Doug Miller notificar al FBI sobre los terroristas, apareció por primera vez hace unos años en una película documental, informa ‘Newsweek’.

Rossini y Miller contaron cómo habían averiguado que uno de los futuros autores del ataque, Khalid al-Mihdhar, tenía visados de EE.UU. de entrada múltiple en su pasaporte saudí, pero cuando Miller preparó un borrador del informe para el FBI, un miembro de la CIA de la unidad de secreto máximo le dijo que esperara. Miller y Rossini se vieron obligados a callarse.

Durante todos estos años, Rossini todavía se arrepiente de haber obedecido, según ha revelado a ‘Newsweek’. “Es un dolor que nunca se me va, que me persigue todos y cada uno de los días de mi vida”, confiesa Rossini.

Los informes gubernamentales sobre los atentados atribuyen el ataque terrorista a un “fracaso de inteligencia”. No obstante, sigue siendo poco claro por qué un oficial de la CIA, Michael 

Anne Casey, le ordenó al compañero de Rossini, Miller, no informar al FBI sobre al-Mihdhar, o por qué otros jefes de la CIA no alertaron la FBI u otras agencias de seguridad sobre la llegada de otro futuro terrorista, Nawaf al-Hazmi, que la agencia había seguido.

Rossini recuerda cuando fue al despacho de Miller después de su conversación con Casey. “Me miró como si estuviera hablando en un idioma extranjero… Los dos nos quedamos pasmados y no podíamos entender por qué al FBI no se le iba a informar sobre eso”.

Rossini ha confesado que cuando se inició una investigación, no revelaron la información. “Nos pidieron que no digamos nada”, admite Rossini. A la pregunta de quiénes fueron, contesta: “La CIA. No puedo dar los nombres. Simplemente en la oficina se entendía que no se podía confiar en ellos, que [los investigadores] estaban intentando culpar a alguien, poner a alguien en la cárcel”, ha contado Rossini al medio.

“Dijeron que [los investigadores] no estaban autorizados a saber lo que estaba pasando en términos operativos”, añade el exagente. Fue recién en 2004 cuando Rossini contó al FBI lo que había pasado.

A pesar de las investigaciones y de la existencia de muchas teorías de conspiración sobre lo 
ocurrido, durante todo este tiempo nadie ha podido presentar una explicación verosímil de por qué a Rossini y Miller se les prohibió informar al FBI sobre la llegada de dos terroristas de Al-Qaeda a EE.UU.

(Tomado de Russia Today)